Líbranos del Mal: cuando el horror se filtra en lo íntimo

La cinta se estrena este jueves 19 de febrero en los salas del país
Dentro del amplio catálogo actual de cine de terror, “Líbranos del Mal” (Keeper), apuesta por una fórmula clásica: tensión progresiva, conflictos humanos y un trasfondo sobrenatural que se cocina a fuego lento. La historia sigue a una pareja que decide pasar unos días en una casa aislada en medio del bosque, buscando reconectar y escapar del ruido exterior. Lo que comienza como un retiro íntimo pronto se transforma en una experiencia inquietante cuando la sensación de vigilancia y una presencia inexplicable empiezan a infiltrarse en el espacio, erosionando la estabilidad emocional de la protagonista.

La película no busca sorprender con giros estridentes ni con una acumulación de sobresaltos fáciles. Su apuesta es más silenciosa: construir una atmósfera incómoda y opresiva que crece de manera sostenida. El aislamiento no es solo geográfico, sino también emocional. A medida que la relación se fractura y la protagonista comienza a percibir comportamientos extraños y señales perturbadoras dentro de la casa, el espectador queda atrapado en una ambigüedad constante entre lo psicológico y lo sobrenatural.
Uno de sus mayores aciertos está en el apartado técnico. La fotografía, dominada por tonos fríos y una iluminación tenue, aprovecha los espacios reducidos y los encuadres cerrados para transmitir claustrofobia. El bosque, lejos de ser un simple escenario, se convierte en un límite inquietante: un recordatorio de que no hay escapatoria sencilla. El diseño sonoro, por su parte, juega un rol fundamental. Silencios prolongados, crujidos apenas perceptibles y una banda sonora minimalista construyen una tensión que no depende del volumen, sino de la anticipación. La película entiende que el miedo puede habitar en lo que no se muestra.

En términos narrativos, “Líbranos del Mal”, funciona mejor como thriller psicológico que como terror explícito. El horror se manifiesta de forma gradual, filtrándose a través de la paranoia y la vulnerabilidad emocional. La protagonista sostiene gran parte del peso dramático, y su interpretación logra transmitir esa mezcla de confusión, miedo y creciente desesperación que articula el relato. Sin embargo, el guion recurre en ciertos momentos a caminos previsibles dentro del subgénero del “aislamiento en cabaña”, lo que impide que la historia alcance una verdadera ruptura con lo ya conocido.
Hay secuencias particularmente efectivas, donde la tensión se mantiene sin necesidad de exageraciones, y donde la cámara observa con una frialdad casi clínica el deterioro de la situación. No obstante, también existen tramos donde la narrativa parece estancarse, repitiendo recursos atmosféricos sin avanzar significativamente en el conflicto. Esa decisión estilística puede resultar coherente con su propuesta lenta y contenida, pero exige paciencia por parte del espectador.
Sin dudas un 3 de 5
Estreno jueves 19 de febrero
Gracias a los amigos de Diamond Films
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